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Antes de ParkourNote · Parte 1

Antes de ParkourNote, parte 1: Prefacio

Siempre evité estudiar a la competencia. Una discusión con Joe me devolvió mi obsesión adolescente por el software de productividad y dio pie a esta serie sobre lo que formó ParkourNote.

Sushi · 4 min de lecturaEmpezar a leer ↓

Una tarde estaba haciendo la compra cuando me llegó un mensaje de Joe: ¿tienes un rato para hablar del producto?

De paso me reenvió los enlaces de un puñado de productos parecidos a ParkourNote.

Sentí un poco de hastío. Odio el análisis de la competencia.

Tengo mis razones. Este mercado es lo bastante grande para un desarrollador independiente; basta con hacer bien mi propio trabajo. No hay verdadera necesidad de fijarse en lo que hacen los demás. Lo que tengo que hacer es resolver los problemas de la gente que tengo cerca y sacar a la competencia de mi cabeza.

Joe dijo que seguro que los demás tenían cosas de las que valía la pena aprender.

Yo le dije que este mercado es demasiado pequeño: los mejores, de los que más vale la pena aprender, sin duda están en otra parte. Si quiero aprender, debería aprender de productos que han tenido mucho más éxito.

Discutimos largo rato. No sabía explicar por qué me oponía tanto al análisis de la competencia y a los estudios del sector. Y quizá eso no fuera lo peor. Lo peor era que no sabía decir cuánto de mi rechazo nacía del miedo: miedo a que otros lo estuvieran haciendo mejor, miedo a que lo que yo hacía no valiera nada.

Desde que llegó la IA, he ido dándome cuenta poco a poco de que la destreza como programador que tanto tiempo me costó construir ya no parece importar tanto.

Soy programador de profesión y hace mucho que no leo código. Creo que el efecto de la IA en la productividad de los programadores es enorme: puede que la multiplique por decenas, como mínimo. Un aumento de la oferta de ese tamaño muy probablemente desequilibrará gravemente la oferta y la demanda.

Por otro lado, como alguien inquieto, con «muchas ideas», que siempre ha querido montar una empresa, me he dado cuenta de que mi perfil no resulta muy convincente. No dejé a medias Stanford ni el MIT, no soy directivo de una gran tecnológica china, y difícilmente me van a gustar tanto las motos como para perseguir en una a un periodista carretera abajo1.

En resumen, me faltan tres cosas: no tengo perfil, no tengo trayectoria, no tengo ni convicción ni valor.

Por fin había encontrado un producto que quería construir, por fin me había hecho lo bastante pequeño como para caber en un lugar donde no tengo que seguir demostrando mi valía a quienes no creen en mí, por fin me había convencido de que perseverar haría que las cosas mejoraran. En un momento así, de verdad no quería ver que otros llevaban mucho tiempo haciendo lo que yo hago, y haciéndolo mejor.

Está bien. En el fondo lo sé: mi resistencia al análisis de la competencia probablemente sigue viniendo del miedo.

En aquella llamada con Joe me dejé llevar un poco por las emociones.

Joe es unos años mayor que yo. Nos conocimos trabajando en MarginNote y ha sido para mí algo así como un hermano mayor. Por entonces yo estaba en el último curso del instituto y él en el último año de la universidad; me enseñó, paso a paso, a editar vídeo.

En la llamada me fue enseñando uno por uno los productos que había reunido y señalando lo que cada uno hacía bien. Yo seguía sin estar convencido.

Entonces Joe me preguntó: «¿Te atreverías a mandarles a tus usuarios el enlace de tu producto junto con los de todos estos?».

Me quedé descolocado un segundo y de pronto sentí un chispazo de entusiasmo: «¿Sabes qué? Pues sí, me atrevería».

En el colegio y en el instituto estaba obsesionado con el software de productividad. Estudiaba cada detalle de cada producto, y podía tumbarme en la cama con los ojos cerrados, al teléfono con un amigo, y explicarle exactamente cómo moverse por los menús. Esa sensación se me ha vuelto un poco ajena. Empecé a preguntarme adónde había ido aquella versión de mí: la que no tenía ego y se perdía aprendiendo de los demás.

Decidí aprovechar este momento para escribir una serie de artículos que repasen los productos que han inspirado ParkourNote a lo largo de los años, y para aprender qué hacen mis colegas y qué hacen bien.

01Footnotes

  1. Zhang Xue es el fundador de ZXMOTO (张雪机车). En 2006, cuando era un aprendiz de 19 años en un taller de reparación de motos, siguió bajo la lluvia a la furgoneta de un equipo de noticias de televisión durante más de cien kilómetros, con la esperanza de que algún equipo de carreras se fijara en él. En 2026, las motos de ZXMOTO ganaron en la prueba de Portugal del Campeonato Mundial de Superbikes (WSBK). ↩

Antes de ParkourNote

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